Señor:
Amar es pecar y tú lo sabes. Porque cuando amas te olvidas hasta de ti mismo, al grado de que por la persona amada arrojarías tu vida a cualquier abismo.
Y es que vale la pena entregarlo todo por una criatura bella y buena. Una mujer tierna y sonriente, dulce e inteligente. ¿Qué más puedo pedirle a la vida si ella a mi lado está; cuánto más cerca puedo de ti estar si ella un beso me da?
La persona a la que amas es un mundo el ella misma, pues cada hombre a sí mismo se puede preguntar:
-¿Qué prefiero? Ver el cielo o contemplar sus ojos; degustar los más atrevidos manjares o saborear sus labios; sentir entre mis manos la fuerza de los ríos o enredar por un instante sus dedos con los míos; recibir el calor del sol a la ternura de su abrazo. ¡Valla!, ¿ser millonario o dormir una noche a su lado?
Y bien sabes tú Señor, que la respuesta estará siempre a favor del amor.
Señor, si amarla me quita el sueño, ¡concédeme jamás dormir! Si amarla es dejar de vivir, ¡permíteme morir! Señor, se bueno y hazle saber que la amo, se bueno y entrégame el amor de la mujer por quien todo lo hago.
Amén.
Jousín Palafox Silva
Poesía Inculta
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