Señor mío, ¿acaso se te olvida que soy
tuyo?
Si quieres que te ame sobre todas las cosas, pon un poco de tu
parte y no me hagas de este amor enteramente responsable.
Padre santo, mi problema debe estar en el primer lugar de tu
agenda. ¿o no te das cuenta que el amor que me traiciono
se llevo hasta mi fe en ti?
Siento que si ella me engañó, me
engañaste tu también, pues me diste un gran amor
que era para ella y en un instante mi vida se convirtió en
tragedia. Yo no la busqué, tu la trajiste a mi vida. Era
mi otra mitad, mi costilla perdida y hoy ustedes dos me dejan
bañado en llanto y hablando con un Dios sordo de
rodillas.
Si es tu amor tan grande, ¿por qué tu amor no puede llenarme?
No señor, no me hables hoy... en verdad te digo que estoy muy enojado contigo. No, hoy no me dirijas la palabra, me has defraudado, me enamoraste de un gran dolor disfrazado de milagro.
Si hasta tú me engañas, entonces en quién podré volver a entregarle mi confianza. Dame una señal para saber si vale la pena guardar una esperanza. ¡Si eres Dios te pido y te exijo una señal, pues si no eres Dios, eres un criminal!
Jousín Palafox Silva
Poesía Inculta
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